Las razones por las que el precio de la carne se mantendrá alto por los próximos dos años
Un economista analizó el presente del mercado de la carne vacuna, uno de los productos que más aumentó en el último tiempo, y explicó las causas de la suba
21/02/2026 – 20:19hs
El asado, símbolo indiscutido de la mesa argentina, atraviesa uno de sus momentos más complejos debido a una combinación de factores climáticos y ciclos productivos que no dan tregua al bolsillo. En el último año, el precio de la carne vacuna experimentó un salto del 75%, superando con creces el índice de inflación general. Según los especialistas, lejos de ser un aumento estacional, se trata de un quiebre estructural que podría mantener los valores en niveles críticos durante los próximos años.
Esta «crisis de oferta sin precedentes» tiene su origen en las secuelas de la sequía extrema que afectó al campo entre 2022 y 2023. En aquel entonces, la falta de pasturas obligó a los ganaderos a desprenderse de sus animales de forma masiva para evitar que murieran en los campos. Ese proceso de liquidación, que en su momento mantuvo los precios bajos por la sobreoferta, hoy muestra su cara más amarga: la falta de terneros y una «máquina de producir» que quedó seriamente dañada.
En diálogo con Splendid AM 990, el economista David Miazzo explicó que el mercado está operando bajo una lógica implacable de oferta y demanda. Con la llegada de las lluvias y la mejora de las pasturas, el productor inició un proceso de retención de hacienda. «El productor prefiere hoy mantener al animal en el campo para que gane kilos, lo que estira los plazos de producción», señaló el especialista. Esto significa que los animales tardan más tiempo en llegar a las góndolas, reduciendo la disponibilidad inmediata de carne.
Este proceso de recría es una etapa necesaria para recomponer el stock nacional, pero tiene un impacto directo en el mostrador. Miazzo advirtió que el ciclo ganadero es intrínsecamente lento, por lo que la recuperación total del rodeo demandará entre dos y tres años. A este escenario interno se le suma un frente internacional demandante: Estados Unidos se ha convertido en un importador neto de proteína argentina, lo que presiona los valores globales hacia arriba, aunque el techo local lo pone la maltrecha capacidad de pago de los consumidores argentinos.
Del asado al pollo: la transformación de la dieta argentina
Ante la imposibilidad de convalidar los nuevos precios de los cortes vacunos, los consumidores han volcado su preferencia hacia otras proteínas más económicas. Si bien la Argentina mantiene un estatus récord de consumo total de carnes (vacuna, aviar y porcina), con 116,5 kilos por habitante registrados en 2025, la composición de esa canasta cambió drásticamente.
- Carne vacuna: Se mantiene en torno a los 50 kilos anuales, pero ya no es la reina indiscutida.
- Pollo: Con 47,7 kilos, ya compite «palo a palo» con la vaca por el primer puesto en la preferencia diaria.
- Cerdo: Alcanzó los 18,9 kilos, impulsado por una mayor producción local e importaciones estratégicas.
«El consumidor termina sustituyendo por preferencia o por precio relativo», afirmó Miazzo, confirmando que la dieta nacional vive una transformación profunda. Mientras el precio del kilo de carne vacuna se mantenga en estos niveles, la tendencia hacia el pollo y el cerdo seguirá consolidándose, al menos hasta que el ciclo ganadero logre equilibrar la oferta de terneros en el mediano plazo.
