Un programa piloto del gobierno estadounidense que exige fianzas reembolsables para visas turísticas afecta a hinchas y delegaciones de países africanos clasificados, generando desafíos logísticos para el próximo torneo.
La organización de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, enfrenta un desafío logístico y diplomático debido a una medida migratoria implementada por el gobierno de Estados Unidos. El Departamento de Estado ha extendido un programa piloto que requiere un depósito reembolsable de entre 5.000 y 15.000 dólares para la obtención de una visa de turista (B1/B2) a solicitantes de ciertos países, entre los que se encuentran naciones africanas ya clasificadas como Senegal, Costa de Marfil, Túnez, Argelia y Cabo Verde.
El objetivo declarado de la medida es garantizar que los visitantes abandonen el territorio tras el evento. Sin embargo, el costo de la fianza resulta prohibitivo para muchos aficionados, considerando que en algunos de los países afectados el ingreso anual promedio no supera los 5.000 dólares. Esto podría limitar significativamente la presencia de sus hinchadas en los estadios de las sedes estadounidenses.
La FIFA está intentando mediar en la situación, mientras que desde la Confederación Africana de Fútbol (CAF) se ha criticado la medida, argumentando que atenta contra la inclusividad promovida por el organismo rector del fútbol mundial. La medida también podría afectar a integrantes de delegaciones técnicas y staff de las selecciones, quienes deben cumplir con los requisitos financieros y de antecedentes para ingresar a Estados Unidos.
El Mundial 2026, el primero en contar con 48 selecciones, tendrá a Estados Unidos como sede principal, lo que hace de sus políticas de ingreso un factor clave para el desarrollo del torneo. La situación pone sobre la mesa la compleja interacción entre la seguridad nacional, la política migratoria y la organización de un evento deportivo de magnitud global.
