Una crecida repentina del mar generó una escena de extrema tensión el lunes en la costa bonaerense. Un joven de 29 años murió y al menos 35 personas resultaron heridas en Mar Chiquita, además de múltiples rescates en Mar del Plata y Santa Clara del Mar.
El episodio se produjo luego de una pronunciada bajamar, en plena tarde, cuando las playas estaban colmadas por las altas temperaturas, que superaron los 38°C.
La víctima fatal fue identificada como Yair Manno, un marplatense que vivía en Francia, que se encontraba en la zona de la boca de la laguna de Mar Chiquita, un sector donde confluyen fuertes corrientes. Según la investigación a cargo del fiscal Ramiro Anchou, el fallecimiento se habría producido por asfixia por inmersión.
Testigos indicaron que el joven caminaba con el agua a la altura de las rodillas cuando fue sorprendido por la corriente y arrastrado hacia una zona más profunda. Conocidos del joven indicaron que no sabía nadar.
El “meteotsunami” que afectó este lunes las costas de Mar Chiquita y Santa Clara, en los alrededores de Mar del Plata, dejó al menos un muerto, identificado como Yair Manno de 29 años, y 35 heridos.
Según pudo saber LA NACION, el joven era un marplatense que se desempeñaba como jinete de caballos endurance. Hacía ocho años que vivía en Francia y había viajado hasta la costa argentina, junto a su novia francesa, para vacacionar con su familia.
En circunstancias que aún se intentan esclarecer, Manno estaba en cercanías de un grupo de pescadores en un sector de la albufera de la llamada “laguna de Mar Chiquita” cuando ingresó la potente corriente. De un momento a otro, el agua subió, lo tomó desprevenido y lo arrastró hacia adentro de la laguna.
El sorprendente «meteotsunami« que este lunes por la tarde tomó por sorpresa a los turistas en la costa bonaerense también quedó registrado de manera sorprendente en una transmisión en vivo. En el canal NetTv, el humorista Carna se encontraba dentro del mar cuando advirtió en tiempo real la crecida repentina del nivel del agua mientras el conductor Matías Alé seguía la escena desde el estudio.
La grabación corresponde a una salida en vivo desde Mar del Plata. En el registro se puede ver que el movilero se acercó al agua para describir la temperatura del mar. A instancias del conductor, avanzó algunos pasos y, apenas ingresó, alertó: “Uh, justo está subiendo la marea”. Como consecuencia del “meteotsunami”, en cuestión de segundos el agua pasó de mojarle los tobillos hasta taparle las rodillas, lo que obligó al humorista a retroceder mientras advertía que el teléfono y sus pertenencias podían mojarse.
“Gracias a nuestro trabajo se activó todo un protocolo de abandono de playas. Pero aún nos seguimos debatiendo sobre si este tipo de eventos se pueden prevenir o no”, destacó el director de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, Fabián García.
En consonancia, lamentó el deceso del joven de 29 años pero también se desmarcó. “De los heridos ninguno presenta gravedad. Por eso me gustaría recalcar en la importancia que tiene que la ciudadanía acate y obedezca los lineamientos oficiales”, sugirió el funcionario.
“Esto no es una obra de teatro, entonces cuando hay que evacuar, hay que hacerlo en tiempo y forma. Ninguna playa puede tener guardavidas las 24hs: eso es inviable”, remató García.
Por Darío Palavecino
MAR CHIQUITA.- Su relato con voz que delata angustia es un título tras otro, cómo las olas que lo arrollaron y arrastraron junto con otros tres pescadores. “La última fue un paredón de agua de tres metros que se nos vino encima”, dice. “Me hundió y me hizo hacer rulos en lo profundo sin saber cuándo iba a terminar de dar vueltas”, acota. Cuenta: “Cuando no daba más, de reojo vi la costa y alguien que me gritó que siga, que ya estaba cerca”. Y luego el dolor máximo, de ver a Yair Manno pedir ayuda y no poder darle una mano. “Es tremendo, siento culpa y ganas de llorar de no poder salvarlo”, dice este mediodía a LA NACION.
Vivir para contarlo es el consuelo de este experimentado “lenguadero”, como se llaman en la jerga quienes caña en mano vienen a “la boca” de Mar Chiquita en busca de lenguados. Pide que no se lo nombre y se le entienda este terrible momento que lo tuvo como protagonista y, a la vez, testigo de la tragedia que generó una creciente del mar repentina y potente, pocas veces vista por aquí.
Unas 15 horas después anda por allí de nuevo, su paraíso desde hace casi 20 años, cuando comenzó a venir desde el sur bonaerense a instalarse por este balneario que es uno de los puntos pesqueros más buscados, rendidores y variado en especies en la costa atlántica.
En un móvil de LN+, el geólogo Rubén Medina analizó el fenómeno y sostuvo que “se dio por una perturbación del agua”. Además, se refirió a cuán probable es que vuelva a ocurrir.
Desde Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires confirmaron que se trató de una crecida inesperada, descripta por autoridades locales y guardavidas como una “súper ola” o incluso un “mini tsunami”. Andrea Lezcano, directora de Seguridad en Playas de Mar Chiquita, explicó que el avance del mar se dio de manera progresiva desde Santa Clara del Mar hasta la laguna, pero con una fuerza inusual.
En cuestión de segundos, el agua avanzó sobre la arena y arrasó con todo a su paso: reposeras, sombrillas y pertenencias personales. Muchos bañistas quedaron atrapados en el agua y debieron asistirse entre sí, especialmente niños y adultos mayores.
Guardavidas relataron que el mar ganó más de 50 metros de playa en muy poco tiempo.
El operativo de emergencia incluyó la intervención de guardavidas, motos de agua y botes, que ya se encontraban abocados a otros rescates cuando ocurrió la crecida. En total, se reportaron 35 personas con golpes y cortes, aunque ninguna con heridas de gravedad.
En Santa Clara del Mar, un bañista sufrió un paro cardíaco en medio del caos y fue reanimado en la playa antes de ser trasladado a Mar del Plata, donde permanece fuera de peligro.
Tras el episodio, las autoridades municipales dispusieron la evacuación inmediata de las playas afectadas. Desde el municipio de Mar Chiquita remarcaron que, si bien estaba previsto un aumento del viento, no existían alertas que permitieran anticipar la magnitud del fenómeno.
Guardavidas y coordinadores del operativo coincidieron en que no se trató de una ola aislada, sino de una crecida súbita y sostenida, vinculada a la dinámica posterior a la bajamar. “Fue muy rápido, duró apenas 30 o 40 segundos”, señalaron desde el servicio de seguridad en playas, al describir un evento que tomó desprevenidos tanto a bañistas como a rescatistas.
El caso volvió a poner en foco los riesgos de las corrientes en zonas como la boca de la laguna de Mar Chiquita, muy concurrida por pescadores y turistas, y la necesidad de extremar las precauciones ante cambios bruscos en el comportamiento del mar, incluso en jornadas de aparente calma.
