Según algunos bancos consultados para un informe, se espera que hacia fin de año aumente la cantidad de clientes con deudas: ya supera el 5%
30/08/2025 – 20:10hs
Una combinación de altas tasas de interés, inflación persistente y salarios rezagados está generando un problema en el sistema financiero: la morosidad en el pago de tarjetas de crédito y préstamos personales está en aumento y ya supera el 5%. Este incremento, que se espera que continúe hacia fin de año, refleja la creciente dificultad de los consumidores para hacer frente a sus deudas en un contexto económico complejo.
El salto en el costo del financiamiento se produce en un momento en que el crédito al consumo venía creciendo de manera sostenida. Sin embargo, los ingresos de los argentinos no acompañaron este ritmo, lo que ha provocado un descalce entre el dinero que entra a los hogares y el monto de las deudas. Según la Agencia Noticias Argentinas, datos oficiales de mayo indican que la mora en tarjetas de crédito alcanzó el 4,2%, más del doble que el año anterior, y en préstamos personales trepó al 5,6%.
Las tasas para financiar saldos impagos con tarjetas de crédito se encuentran actualmente entre el 76% y 90% nominal anual, lo que eleva el costo financiero total (CFT) por encima del 100% al sumar impuestos y gastos administrativos. En el caso de los préstamos personales, el CFT para un buen tomador puede superar el 140% a cuatro años. La presión impositiva, que agrega IVA e Ingresos Brutos, agrava aún más la carga sobre el presupuesto familiar.
Una «bola de nieve» de deudas
La combinación de tasas elevadas e inflación hace que las deudas se conviertan en una «bola de nieve» difícil de detener para quienes solo pagan el mínimo de sus tarjetas. Los intereses pueden duplicar o triplicar el capital original, extendiendo el endeudamiento por años.
Los bancos consultados señalan que no todos los clientes enfrentan la misma situación: aquellos con ingresos estables y buen historial crediticio consiguen condiciones más favorables. En cambio, quienes ya tienen atrasos en sus pagos o salarios más inestables son los más afectados.
Este aumento en la morosidad refleja no solo el alto costo del crédito, sino también la fragilidad de los ingresos reales de la población. Con la mayoría de los argentinos bancarizados, las familias dependen cada vez más de líneas de crédito que, lejos de ser una alternativa accesible, se están convirtiendo en un riesgo creciente para su economía.